Una mirada urbana
Con
su especial percepción de la arquitectura, a través de su
pintura, Matilde Gallardo define el espacio urbano y cotidiano, y lo hace
captando lo que presenta de más sencillo y perdurable. En sus obras
predominan, por otro lado, los colores claros –blancos, azules y grises-
en los cuadros de ambiente occidental, por otros, se observa una especial
predilección por los ocres, amarillos y marrones en los de ambiente
orientalizante.
Debemos apreciar la enorme preocupación
que siente y manifiesta la artista por el estilo. En estos paisajes urbanos
utiliza audazmente la combinación de acrílicos y ceras, y
nunca pierde el contacto con la realidad. Su pintura no se agota en brillos
y celajes rumorosos, está también armada con la carpintería
de una geometría precisa, de líneas rectas y curvas.
En definitiva, estos paisajes urbanos de Matilde
Gallardo no manifiestan otra cosa que la practica de una sensibilidad, de
una sensibilidad que reacciona con asombro y sentido estético ante
lo que nos rodea.”
Paisajes tibios
que surgen de la niebla
iluminados.
"...Una
pequeña selección y colección de sus obras cuya temática
gira en torno a las vistas de ciudades y la pintura arquitectónica.
Al acercarnos por primera vez a la obra de Matilde Gallardo, se siente esa
tradición que arranca de los renovadores paisajistas decimonónicos
que rompieron con el pasado académico, desde Turner a los impresisonistas.
Los valores plásticos de su pintura destacan por la correcta utilización
de la perspectiva, concentrando las masas arquitectónicas en la línea
de fondo y las tranquilas aguas fluviales en primer plano; el empleo de la
luz para diferenciar unos planos compositivos que ganan con la profundidad;
las tonalidades claras y etéreas que difuminan unos perfiles que van
ganando la oscuridad a la claridad. Todo ello conseguido con una técnica
aplicada con una gran agilidad y corrección, predominando los óleos,
los acrílicos y la cera diluida sobre lienzos o madera.
Poesía y sugerencia (observen la vista de la coqueta Lisboa sobre el
puente Vasco de Gama), nostalgia de otros tiempos y espacios recogidos en
esas instantáneas del Ampurdán; la evasión hacia otras
culturas, como la recogida en la portada de estos comentarios, en donde se
nos presenta el Ganges desnaturalizado, la fijación de un momento eterno
en esas fachadas blancas de los rincones alpujarreños; se aprecia también
una evolución hacia la desmaterialización de las formas que
bien nos pudieran sugerir la impersonalidad urbana."
Rafael González
Ojos que miran
recónditos lugares
inexplorados